Segundas residencias: paga solo por lo que consumes con la tarifa indexada

Una segunda residencia es sinónimo de descanso, vacaciones y buenos momentos. Sin embargo, también puede convertirse en una fuente innecesaria de gastos si no controlas el consumo eléctrico adecuadamente. ¿Te has preguntado por qué pagas lo mismo cada mes aunque apenas estés en la vivienda? La respuesta podría estar en tu tarifa eléctrica que tienes contratada actualmente. Descubre cómo una tarifa indexada puede ser la solución perfecta para reducir al máximo el coste energético de tu segunda residencia. 

¿Qué es una tarifa indexada de luz?

Antes de nada, debes entender qué es una tarifa indexada. Este tipo de tarifa eléctrica, también conocida como tarifa variable, ajusta el precio del kWh según el mercado mayorista eléctrico. Es decir, no pagas un precio fijo todo el año, sino que tu coste se adapta al precio real de la electricidad cada hora y cada día.

Ventajas de contratar la tarifa indexada en segundas residencias:

  • Paga únicamente lo que consumes:

El principal beneficio de la tarifa indexada para segundas residencias es que te permite pagar solo lo que realmente consumes, sin cuotas fijas elevadas. Si la vivienda pasa largos periodos vacía, la factura mensual será mínima.

  • Flexibilidad total:

Al ser una tarifa variable, si aprovechas los periodos más baratos del día o ajustas tu consumo según el mercado, podrás reducir aún más el importe de tu factura.

  • Ideal para viviendas vacacionales y uso esporádico:

En viviendas donde la ocupación es estacional (verano, navidades, fines de semana largos), una tarifa indexada puede resultar considerablemente más económica que una tarifa fija convencional.

Consejos para ahorrar con una tarifa indexada en tu segunda residencia:

1. Ajusta tu consumo a las horas más económicas

Consulta regularmente los precios del mercado eléctrico para programar electrodomésticos de mayor consumo (lavadora, lavavajillas, termo eléctrico…) en las horas valle, donde el coste del kWh es más bajo.

2. Usa enchufes inteligentes o temporizadores

Automatiza el encendido y apagado de aparatos eléctricos en función del precio de mercado y las horas de ocupación real de tu vivienda. Esto evita consumos innecesarios y reduce costes significativamente.

3. Optimiza la potencia contratada

En segundas residencias, normalmente no se necesitan grandes potencias durante todo el año. Revisa tu potencia contratada y ajusta según el uso real que haces de la vivienda, sobre todo en los meses que permanece vacía.

4. Controla el consumo fantasma

Los dispositivos en standby pueden suponer hasta el 10% de tu factura mensual. Desconecta completamente los aparatos electrónicos que no vayas a utilizar durante largos periodos.

¿Cómo cambiarte a una tarifa indexada?

Aprovecha los periodos de menor actividad en tu vivienda para optimizar al máximo tus costes energéticos. Con una tarifa indexada, lograrás reducir significativamente tu factura eléctrica, pagando únicamente por la energía que verdaderamente consumes.

Contratar una tarifa indexada de luz es un proceso sencillo y rápido. Puedes contratarlo tú mismo de manera online desde Enérgya VM y sin compromiso de permanencia. Recuerda tener a mano tu factura de luz o el CUPS.

 

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