Cómo optimizar el gasto energético en la logística del pescado

Controlar el gasto energético en la logística del pescado es vital: el frío industrial supone el 30% de los costes.

La llegada de la primavera marca un punto de inflexión para el sector pesquero español. Con la campaña del atún rojo y de la costera del bocarte (anchoa del Cantábrico) en marzo, las empresas de logística y distribución se enfrentan a un desafío doble: gestionar picos masivos de mercancía y controlar unos costes operativos que suelen dispararse. 

En este escenario, la modernización de las infraestructuras energéticas es el pilar de la rentabilidad de la campaña.

Energía en la cadena del frío 

En la distribución de productos del mar, el mantenimiento de la temperatura es innegociable. Según la patronal del sector Asociación De Explotaciones Frigoríficas, Logística y Distribución De España –  ALDEFE, la energía representa cerca del 30% de los costes operativos en las instalaciones de frío industrial.

Este impacto se agrava en primavera por dos factores:

  • La entrada constante de pescado fresco (procedente de lonja a temperatura ambiente) obliga a los compresores a trabajar a máxima capacidad.
  • A medida que se acerca la primavera, la diferencia térmica con el exterior aumenta, exigiendo un mayor esfuerzo de aislamiento y refrigeración.

Para un mayorista, cualquier ineficiencia en las cámaras es una pérdida directa.

Estrategias de modernización en el sector pesquero 

En la actualidad las empresas líderes en el sector están apostando por tres ejes tecnológicos claves:

1. Refrigeración con CO2 transcrítico 

El uso de CO2 transcrítico permite ahorros significativos y menores costes de mantenimiento. Ofrece un rendimiento operativo superior en climas templados, garantizando la estabilidad del frío incluso con las cámaras abriéndose y cerrándose constantemente.

2. Variadores de frecuencia: potencia a la medida

No siempre se necesita la misma potencia de frío. Esta tecnología permite que los compresores adapten su consumo a la carga real de pescado que entra en cada muelle. 

3. Digitalización y monitorización (IoT)

Implementar sistemas de Gestión Energética (SGE) permite detectar fugas térmicas o fallos en tiempo real, garantizando que el producto no pierda calidad y que la factura no sufra desviaciones inesperadas. En el sector logístico, esto se traduce en sensores IoT y Big Data aplicados a la cadena de frío.

4. Autoconsumo fotovoltaico

Para una empresa logística con grandes cubiertas en sus naves, la energía solar es el complemento perfecto para el frío industrial. En primavera y verano, cuando hay más radiación solar, es cuando las máquinas de frío necesitan consumir más electricidad para combatir el calor exterior.

El autoconsumo puede cubrir entre el 40% y el 60% de las necesidades energéticas de una planta de frío.

Implementar sistemas de CO2 transcrítico no solo es una respuesta a la normativa climática, sino una decisión que mejora el rendimiento operativo. Por otro lado, el uso de variadores de frecuencia permite ahorros de hasta el 40% en el consumo de los compresores, mientras que la monitorización digital asegura que no se pierda ni un grado de temperatura en la cadena de frío. Una novedad fundamental para este 2026 es el aprovechamiento de los Certificados de Ahorro Energético (CAEs). Este sistema permite a las empresas de logística recuperar parte de la inversión realizada en eficiencia de forma casi directa.

La campaña de pesca es una carrera donde la eficiencia energética marca el ritmo. Modernizar las infraestructuras reduce la huella de carbono y es la mejor garantía para asegurar la competitividad en el mercado pesquero. 

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