Refrigeración en la industria alimentaria

La cadena de frío o refrigeración en la industria alimentaria representa entre un 30% y un 60% del gasto eléctrico.

En Enérgya sabemos bien: que la cadena de frío y la energía son inseparables en la seguridad alimentaria. Desde la industria cárnica hasta los supermercados, todos los subsectores dependen de un suministro energético para mantener la inocuidad, cumplir con la normativa, garantizar la confianza y seguridad del consumidor.

El reto no es menor: la cadena de frío puede representar entre un 30% y un 60% del consumo eléctrico en sectores como la industria cárnica o la de frutas y hortalizas (CORDIS, Comisión Europea). Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que hasta un 14% de los alimentos se pierde en todo el mundo entre la fase de postcosecha y la venta, muchas veces por fallos en la conservación o almacenamiento, entre otros factores. En España, la Ley 1/2025 de prevención de pérdidas y desperdicio alimentario establece como meta para 2030: reducir en un 20% las pérdidas de alimentos en la cadena de suministro y disminuir en un 50% los residuos alimentarios.

En este contexto, contar con un socio energético especializado es clave para garantizar el cumplimiento normativo y la eficiencia operativa.

La energía en un sector que funciona 24/7: continuidad sin interrupciones

La cadena de frío requiere un suministro energético estable, monitorizado y sin cortes. Un fallo de minutos puede traducirse en pérdidas económicas y riesgos sanitarios.

Cadena de frío sin interrupciones

La climatización inteligente consiste en el uso de sensores, automatización y análisis de datos para gestionar calefacción, ventilación y aire acondicionado de forma dinámica. Teniendo presente en tiempo real la ocupación, la temperatura exterior, la calidad del aire o incluso las tarifas energéticas. El objetivo es garantizar confort y calidad del aire en aulas, laboratorios y bibliotecas, reduciendo a la vez el consumo energético y las emisiones.

A grandes rasgos, la cadena de frío es una serie de procesos técnicos destinados a mantener los alimentos dentro de un rango de temperatura adecuado, desde su origen hasta el consumidor final. Esto incluye producción, almacenamiento, transporte, distribución y venta.

En Enérgya trabajamos con distintos subsectores del ámbito alimentario y todos comparten un mismo objetivo: mantener temperaturas estables sin cortes energéticos.

Claves para una cadena de frío eficiente:

  • Control de temperatura con sistemas de alarma y monitorización en tiempo real.
  • Planes de contingencia y respaldo energético para garantizar continuidad 24/7.
  • Tecnologías emergentes: sensores IoT y plataformas de gestión energética.

No obstante, cada subsector alimentario tiene particularidades en su consumo energético y en la gestión de la cadena de frío. A continuación, detallamos algunos datos de cuatro ámbitos estratégicos:

Supermercados: refrigeración como principal consumo eléctrico

  • La refrigeración supone entre el 35 % y el 60% del consumo eléctrico de un supermercado en España.
  • Un corte eléctrico puede ocasionar pérdidas económicas inmediatas y afectar a la confianza Industria del consumidor final. 
  • La gestión energética eficiente es clave para reducir costes y evitar mermas. 

Industria cárnica: frío industrial y seguridad alimentaria

  • La carne fresca debe mantenerse 0 °C y 4 °C y los congelados a –18 °C, con procesos de enfriamiento rápido e intensivos. 
  • El frío puede representar más del 50% del gasto energético total de una planta, lo que hace indispensable contar con respaldo eléctrico 24/7.
  • En este sector es buena práctica contar con cámaras modulares, monitorización continua, grupos electrógenos y respaldo energético. 

Frutas y hortalizas: conservación postcosecha y eficiencia energética

  • En España se desperdician hasta 7,9 millones de toneladas de frutas y verduras al año, parte por fallos en las fases de conservación. 
  • Es clave el preenfriamiento inmediato, el control de humedad (90–95 %) y contar con sistemas de ventilación homogénea con respaldo energético.

Comercio mayorista de pescados y mariscos: productos altamente perecederos

  • Los productos pesqueros son perecederos, por lo tanto, la cadena de frío es esencial, desde el puerto hasta la distribución.
  • Las instalaciones mayoristas cuentan con cámaras de gran escala, túneles de congelación y transporte refrigerado, con consumos energéticos muy elevados. 
  • Un fallo en el suministro implica la pérdida de producto en minutos. 

En estos sectores donde la continuidad energética es sinónimo de seguridad alimentaria, contar con un socio energético especializado marca la diferencia. En Enérgya ofrecemos servicios integrales para grandes empresas, con soluciones adaptadas al consumo intensivo. Aportando estabilidad, eficiencia y respaldo técnico para mantener la cadena de frío sin interrupciones. Nuestro objetivo es garantizar estabilidad, eficiencia y seguridad para que tu cadena de frío funcione sin interrupciones. 

 

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